martes, 22 de septiembre de 2009

COLILLAS




Abrí la puerta, ella estaba acostada en la cama, desnuda. Abrió las piernas.

Se veía cansada, satisfecha, puta. Tomó su cajetilla y encendió un cigarro. Exhaló, y cuando el humo se disipó, pude distinguir la colilla apagada que ya había en el cenicero.

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