Dios-Perro
Me despertó un grito: "Soy el alfa y el omega".
Las rocas y algunos árboles temblaron
en las profundidades de sus propios dominios.
Eché a correr y una ausencia saltó detrás de mí.
El dios del perro es una miga que cae de la mesa.
El redentor del ratón es un grano de trigo maduro
cuando oigo chillar al Mesías
mi boca se abre para adorarlo.
¡Qué gordos están los líquenes!
Están recostados sobre el silencio.
Al aire no le falta nada.
El polvo también está ahíto.
¿Cuál fue mi error? Mi cráneo lo ha expulsado.
Mis huesos enormes son macizos dentro de mí.
Golpean la tierra, mi canción les excita.
No miro a las rocas ni a los árboles, me asusta lo que ven.
Escucho la canción que sacude mi boca,
los dientes arraigados en el cráneo están endemoniados.
Sobre el suelo soy enorme. Los huesos de mis pies
golpean el suelo
y ahogan el ruido de las madres llorando...
Después bebo de una charca en silencio.
El horizonte se lleva las rocas y los árboles al
crepúsculo.
Me acuesto. Me convierto en oscuridad.
En una oscuridad que durante toda la noche canta y
golpea el suelo en círculos.
domingo, 14 de febrero de 2010
Dios-Perro: proximamente rutas electrónicas de Goliardos
Terminó el Festival de Lectura de Reforma, nos vemos en el festival de Xavier Villaurrutia. Próximamente posteamos los links de Goliardos. Mientras tanto, un poema de Ted Huges.
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